martes, 28 de julio de 2015

||<< ¿Y dónde escribirás esto? >>||

(Por Telma Céspedes)
☆ Leer: Lucas 18:21 ☆

Dos niños, amigos, muy unidos, estaban jugando en la calceta, y en un momento dado, se trenzaron en una fuerte discusión, de manera tal que uno le dio un empujón al otro.

El niño ofendido entró a su casa y sacó una libreta donde anotó: “Hoy mi mejor amigo me ha dado un empujón”. 

Olvidando lo sucedido, continuaron jugando a la pelota, pero en una de esas, la pelota rebotando se quedó en medio de la calle.

El mismo niño ofendido fue a recogerla y en eso que apareció un camión a alta velocidad. Su amigo de inmediato se lanzó para salvarlo.

Al recuperarse el niño solo le agradeció, pero el que lo salvó desconcertado le preguntó ¿Por qué cuando te empujé lo escribiste en tu libreta y ahora que te salve la vida no haces nada?

Sonriente, el otro respondió: Cuando algo malo me sucede lo anoto en mi libreta, y una vez que la lleno, quemo la libreta, para que el olvido y el perdón se encarguen de borrar esos malos momentos.

En cambio, las buenas cosas que me suceden y marcan mi vida, las guardo en la memoria del corazón, donde nada, ni nadie podrán borrarlas.

A veces solemos grabar y guardar muy bien los momentos malos e incluso permitimos que eso borre los momentos buenos y todo lo agradable que nos sucedió.

¿Ahora la pregunta es, qué estas escribiendo en tu libreta y que no?

Si pasaste una situación mala, que te causó mucho dolor y te trae malos recuerdos, pues bórralo de tu corazón; perdona, olvida y haz que se puedan disipar sin dejar huellas.

Todo lo que te sea de edificación, lo bueno que Dios ha permitido y te ha dado por medio de situaciones o personas, guárdalas en tu corazón, en tu mente, para que seas libre y estés en paz, como dice en Lucas 18:21:
”Todo esto lo he guardado desde mi juventud”.

No permitas que lo negativo pese más en tu vida.

Trae a tu mente todo lo bueno que Dios hizo por ti y grábalo en tu corazón.

“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad".
- Filipenses 4:8.-

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||<< El chequeo >>||

(Por Joe Stowell)
☆ Leer: Salmo 139:17-24 ☆
"Examíname, oh Dios, […] y ve si hay en mí camino de perversidad…" (vv. 23-24).

En esta época del año, voy siempre al médico para hacerme un chequeo físico. 

Aunque me siento bien y tengo buena salud, sé que estos chequeos de rutina son importantes porque pueden revelar problemas que, si no se descubren a tiempo, pueden convertirse en enfermedades graves.

Sé que permitir que mi médico encuentre y solucione esos problemas puede prolongar mi bienestar.

Sin duda, el salmista sentía lo mismo en la esfera espiritual; por eso, oró al Señor: «Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; […] y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno» (Salmo 139:23-24).

Hizo una pausa para darle al Señor la oportunidad de examinarlo a pleno y sin condiciones, y, luego, se sometió a sus rectos caminos, los cuales lo mantendrían espiritualmente saludable.

Por esta razón, aunque te sientas bien contigo mismo, ¡es hora de que te hagas un chequeo!

Solo Dios conoce la verdadera condición del corazón, y únicamente Él puede perdonarnos, sanarnos y guiarnos para que tengamos una vida limpia y un futuro productivo.

● Señor. Tú me conoces mejor que yo mismo. Investiga en lo más profundo de mi corazón para ver si hay algo que te desagrada, algo que no venga de Ti. Por favor. Límpiame de mis caminos erráticos y guíame en tu sendero bueno y recto.
Amén. 

>> La obra de Dios en nosotros no termina cuando somos salvos… solo comienza.

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