lunes, 10 de agosto de 2015

||>> Nuestros comienzos y paradas.

(Por Joanie E. Yoder)
☆ Leer: Salmos 37:18-24 ☆
"Por Jehová son ordenados los pasos del hombre..." (v.23).

De niños, nos encantaba escuchar tres frases dichas en lenta sucesión antes de correr una carrera en el patio de juegos: «En sus marcas... listos... ¡fuera!», pero...

¿Alguna vez has estado corriendo a toda velocidad y escuchando esta señal: «En sus marcas... listos... ¡paren!»?

Howard Westlund, un ocupado pastor del área de Chicago, contó que tuvo una experiencia como esa.

En una carta a su congregación, dijo: «Estaba preparado para una noche completa incluyendo la participación con nuestro grupo de jóvenes.

Entonces sucedió: En sus marcas... listos... ¡paren!».

A Howard lo tuvieron que llevar de emergencia al hospital con una severa infección en la pierna.

Durante ese tiempo, recordó una versión parafraseada del Salmos 37:23, diciendo asi: «El Señor ordena nuestros comienzos y nuestras paradas».

Sí. Ese ocupado pastor había sido detenido abruptamente.

Posteriormente, el pastor Westlund, escribió: «Yo no estaba preparado para hacer un alto.

¿Cómo se prepara uno para lo que no está preparado?

Durante 25 años, nunca falté a un culto por causa de enfermedad.

Cuando Dios nos dice que paremos, podemos quejarnos, protestar y argumentar cuánto nos necesitan activos.

O podemos simplemente esperar, con una confianza cada vez mayor en que Él lo hace todo bien».

Howard optó por lo último, y aprendió que seguir confiando en Dios, es la única forma de prepararnos para las cosas para las que no estamos preparados. 

¿Has aprendido esa vital lección?

● Muchas veces, Dios usa las paradas de la vida, para mantenernos en movimiento.

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||>> Masa en el bol.

(Por Jennifer Benson Schuldt)
☆ Leer: Rut 2:1-12 ☆
"Te ruego que me dejes recoger y juntar tras los segadores entre las gavillas…" (v. 7).

Mi hija y yo consideramos que los Brownies son una de las siete maravillas del mundo culinario.

Un día, mientras mezclábamos los ingredientes de nuestra receta favorita, mi hija me preguntó si podía dejar un poco de masa en el bol después de colocarla en el molde para hornear.

Ella quería saborear lo que quedaba. Sonreí y le dije que sí.

Después, agregué: «¿Sabes cómo se llama eso? Recoger y juntar. Y esto no comenzó con los Brownies».

Mientras disfrutábamos los restos de nuestro proyecto de cocina, le expliqué que Rut había recogido las sobras de los granos, para que ella y su suegra Noemí tuvieran qué comer (Rut 2:2-3).

Como ambas eran viudas, habían regresado a la tierra de Noemí.

Allí, Rut conoció a Booz, un acaudalado terrateniente, y le pidió: «Te ruego que me dejes recoger y juntar tras los segadores entre las gavillas» (v. 7). Él accedió generosamente y les dijo a sus empleados que dejaran caer granos a propósito para ella (v. 16).

Tal como Booz, quien dio a Rut de la abundancia de sus campos, Dios también nos provee generosamente.

Sus recursos son infinitos, y derrama sus bendiciones para nuestro beneficio.

Con generosidad, nos alimenta, tanto física como espiritualmente. Toda buena dádiva proviene de Él.

● Querido Dios, te alabo por ser mi proveedor, por amarme tanto y por tener cuidado de mí cada nuevo día. Gracias por tus bendiciones y por tener estos pensamientos de bien y no de mal.

>> Nuestras mayores necesidades no superan nunca los recursos ilimitados de Dios.

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