miércoles, 8 de julio de 2015

||<< Caminar lento >>||

(Por Tim Gustafson)
☆ Leer: Job 16:1-5 ☆
"Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador…".
- Juan 14:16.-

Caleb estaba gravemente enfermo. Por una afección del sistema nervioso, el niño padecía una parálisis temporal.

Sus padres, ansiosos, oraban y esperaban. 

Lentamente, su hijo empezó a recuperarse.

Al tiempo, cuando los médicos le permitieron asistir a la escuela, Caleb solamente podía caminar con paso lento y vacilante.

Un día, el padre fue a la escuela y lo vio bajar titubeando por la escalera para ir al recreo.

Después, vio que un amigo se le acercaba. Mientras los otros chicos corrían y jugaban, aquel muchachito caminaba lentamente por el patio al lado de su frágil compañero.

Probablemente, Job hubiese querido tener un amigo así, pero, en cambio, tuvo tres que aseguraban que él era culpable de lo que le había pasado.

Elifaz declaró: «¿qué inocente se ha perdido?» (Job 4:7).
Ante esto, Job exclamó amargamente: «Consoladores molestos sois todos vosotros» (16:2).

¡Qué distinto a Jesús!
La víspera de su crucifixión, se ocupó de consolar a sus discípulos. Les prometió que el Espíritu Santo vendría y estaría siempre con ellos (Juan 14:16), y les aseguró: «No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros» (v. 18); «yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo» (Mateo 28:20).

Aquel que murió por nosotros también camina a nuestro lado en el dolor.

● Abba. Padre.
Ayúdanos a acompañar sabiamente a los que sufren. Por favor. Toca cada vez más nuestros corazones. Que el mismo Consolador, cada día nos sensibilice más nuestro corazón hacia el prójimo necesitado de cualquier tipo de necesidad, aún sea estar en silencio, escuchando o tan simple como dar un abrazo Consolador a través del mismo Espíritu Santo. 
Ayúdanos a estar cada vez más atentos a las necesidades del prójimo, sin juicio alguno, y siendo un canal lleno de TuAmor. 
En tus manos nos dejamos moldear más y más. 
Más de Ti, menos de nosotros. 
Gracias, Abba, por amarnos así cada nueva mañana.
Amén! 

A veces, la mejor manera de ser como Cristo es sentarse en silencio junto a un amigo que sufre.

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||<< No debemos olvidar >>||

☆ Lectura: 2 Samuel 6:1-11 ☆

Durante años me sentí incomodo por el severo juicio de Dios sobre un hombre que cometió un error al parecer inofensivo.  

Uza simplemente había agarrado el arca del pacto para impedir que se cayese de un carro (2 Sa.6:6-7).

Por eso, el Señor lo hirió de muerte.

Pero Dios había dado instrucciones explicitas acerca del arca sagrada.  Solo los sacerdotes, podían tocarla (Números 1:51,53; 4:15).

Ignorar sus mandamientos no es, ni era un asunto de poca importancia.

Escenas tan graves como esta son evidencia de la santidad de Dios.

Muestran claramente el aspecto de Su carácter que lo enoja cuando ve desobediencia y pecado.

La muerte de Uza fue un dramático recordatorio de que aquellos que transportaban el arca eran culpables de una flagrante irreverencia.

El rey David comprendió el mensaje.

Cuando realizaron un nuevo intento de trasladar el arca a Jerusalén se aseguró de que se siguieran las instrucciones de Dios al pie de la letra.

La mayoría de nosotros muestra poca conciencia de la majestad de Dios.  

Entramos en su presencia para adorar y orar con mucho menos reverencia de la que mostraríamos si fuésemos a ver al presidente de la república en que vivimos.

Es cierto que nuestro Dios de pureza y santidad es generoso y misericordioso, pero no debemos olvidar nunca que también es “fuego consumidor” (Heb.12:29).

Mientras más tememos Su imponente poder, más apreciaremos Su perfecto amor.

Quien no conoce el temor de Dios, tampoco conoce la gracia de Dios.

No intentes burlarte de Dios, recuerda Él es Dios.

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