jueves, 9 de julio de 2015

||<< Personas comunes y corrientes >>||

(Por Poh Fang Chia)
☆ Leer: Jueces 6:11-16 ☆
"Pero tenemos este tesoro en vasos de barro…".
- 2 Corintios 4:7.-

Gedeón era una persona común y corriente.

Su historia, registrada en Jueces 6, me resulta inspiradora.

Era agricultor, y, además, tímido. Cuando Dios lo llamó para que libertara a Israel de los madianitas, su primera reacción fue:

"«¿con qué salvaré yo a Israel? He aquí que mi familia es pobre en Manasés, y yo el menor en la casa de mi padre»".
- Jueces 6:15.-

El Señor le prometió estar con él y capacitarlo para llevar a cabo lo que se le había pedido que hiciera (v. 16).

La obediencia de Gedeón le devolvió la victoria a su pueblo, y lo colocó en la lista de los héroes de la fe (Hebreos 11:32).

Muchos otros tuvieron un papel importante en este plan de salvar a los israelitas de una poderosa fuerza enemiga.

Dios le dio a Gedeón 300 hombres, todos héroes valerosos, para ganar la batalla.

No se nos dan sus nombres, pero su bravura y obediencia quedaron registradas en las Escrituras (Jueces 7:5-23).

Actualmente, Dios sigue llamando a personas comunes y corrientes como nosotros para hacer su obra, y promete acompañarnos mientras la hacemos.

Al ser personas así, pero utilizadas por Dios, es evidente que el poder procede de Él y no de nosotros.

● Abba. Padre. Sé que soy una persona común, pero tú eres el Dios todopoderoso. Quiero servirte. Enséñame cómo hacerlo y fortaléceme en el nombre de Jesús. 
Amen! 

>> Dios usa personas comunes y corrientes para llevar a cabo su plan fuera de lo común.

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||<< La peor comida de la ciudad >>||

☆ Lectura: Colosenses 2:16-23 ☆

Hace algunos días leí acerca de un restaurante que se llamaba: “La peor comida de la ciudad”.

Los dueños decían que servían “la peor comida que jamás ha probado usted, y el servicio es mucho peor”.

En realidad, la comida era buena, se servían porciones generosas, y los precios eran razonables.

El nombre era simplemente un hábil truco publicitario.  

Fue una idea del dueño, quien se imaginó que llamaría más la atención diciendo que su comida era “la peor”.

Su estrategia dio resultado!

Los clientes que fueron la primera vez por curiosidad volvieron al poco tiempo y lo recomendaron a sus conocidos.

Esta creativa táctica de negocios me recuerda la práctica religiosa descrita por el apóstol Pablo en el segundo capítulo de Colosenses.

Pablo advirtió a sus lectores que no se dejasen engañar por maestros falsos que parecían ser muy religiosos y humildes, pero que en realidad estaban satisfaciendo sus propios deseos llamando la atención hacía sí mismos.

Esas personas hacen todo lo posible para propagar su “dignidad”.

No obstante, desde el punto de vista de Dios, sus acciones no son más que una máscara para su orgullo y exaltación propia.

Cerciorémonos de que nuestra humildad y auto-negación estén motivadas por la sumisión a Cristo y no por una estrategia hecha por nosotros mismos para beneficio personal.

No puedes glorificar a Dios y ti al mismo tiempo.

Quizás por algún tiempo puedas engañar a los hombres, pero nunca podrás engañar a Dios.

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