martes, 28 de julio de 2015

||<< El chequeo >>||

(Por Joe Stowell)
☆ Leer: Salmo 139:17-24 ☆
"Examíname, oh Dios, […] y ve si hay en mí camino de perversidad…" (vv. 23-24).

En esta época del año, voy siempre al médico para hacerme un chequeo físico. 

Aunque me siento bien y tengo buena salud, sé que estos chequeos de rutina son importantes porque pueden revelar problemas que, si no se descubren a tiempo, pueden convertirse en enfermedades graves.

Sé que permitir que mi médico encuentre y solucione esos problemas puede prolongar mi bienestar.

Sin duda, el salmista sentía lo mismo en la esfera espiritual; por eso, oró al Señor: «Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; […] y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno» (Salmo 139:23-24).

Hizo una pausa para darle al Señor la oportunidad de examinarlo a pleno y sin condiciones, y, luego, se sometió a sus rectos caminos, los cuales lo mantendrían espiritualmente saludable.

Por esta razón, aunque te sientas bien contigo mismo, ¡es hora de que te hagas un chequeo!

Solo Dios conoce la verdadera condición del corazón, y únicamente Él puede perdonarnos, sanarnos y guiarnos para que tengamos una vida limpia y un futuro productivo.

● Señor. Tú me conoces mejor que yo mismo. Investiga en lo más profundo de mi corazón para ver si hay algo que te desagrada, algo que no venga de Ti. Por favor. Límpiame de mis caminos erráticos y guíame en tu sendero bueno y recto.
Amén. 

>> La obra de Dios en nosotros no termina cuando somos salvos… solo comienza.

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||<< ¿Disfrutando como niños? >>||

☆ Lectura: Filipenses 2:12-16 ☆

Cuando se es niño, uno no quiere pensar mucho en el futuro.

Por eso es que a veces no sirve de mucho el desgastarse en sobre medida explicándole a un niño(a), los beneficios a largo plazo de esforzarse por aprender a dividir, practicar un deporte o aprender a tocar un instrumento musical.  

Mientras tratamos de convencerlos de que necesitan prepararse para su futuro, sus mentes están disfrutando del presente.

Todos sentimos esa tensión.

Igual que los niños que se complacen en un día de verano, nosotros preferiríamos pasar el tiempo disfrutando la vida: jugando, recreándonos, e incluso saboreando el gozo de trabajar en algo que nos encanta, en lugar de realizar el arduo trabajo de prepararnos para el futuro.

Si has depositado de corazón tu fe en Cristo para que te salve, tienes la seguridad de un futuro con Él en el cielo.

Eso podría hacer que te sientes a relajarte, pensando que el resto de tu vida será como unas vacaciones.

Sin embargo, eso no es lo que la Biblia enseña.

En Filipenses 2:12 Pablo que nos “ocupásemos” en nuestra salvación. 

Y en 2 Pedro 1:8 el llamamiento es a que añadamos cualidades piadosas a nuestro carácter.  

Al hacerlo nos preparamos para el tiempo en que es estaremos con nuestro Señor.

La pereza espiritual no es una opción para el creyente. 

Preparémonos para servir aquí en la tierra y para la eternidad con Dios en los cielos.

Este es el momento de invertir en la eternidad.

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