martes, 4 de agosto de 2015

||>> Al borde.

(Por David H. Roper)
☆ Leer: Romanos 6:16-23 ☆
"… todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado".
- Juan 8:34.-

Al sur de Kuna, en Estados Unidos, hay un tubo subterráneo de lava que se ha vuelto bastante famoso en esa ciudad.

Por lo que sé, su única entrada es un hueco profundo que se sumerge directamente en la oscuridad.

Hace unos años, me paré al borde del hueco para mirar de cerca, y casi pierdo el equilibrio.

El terror me generó palpitaciones, y retrocedí de inmediato.

El pecado es parecido: la curiosidad puede hundirnos en la oscuridad.

¿Cuántos se han acercado demasiado al borde y, tras perder el equilibrio, cayeron en las tinieblas?

Destruyeron su familia, reputación y carrera debido a relaciones adúlteras que empezaron con un «simple» coqueteo y terminaron en pensamientos y acciones. 

Cuando miran atrás, suelen decir: «Nunca pensé que llegaría a esto».

Pensamos que podemos coquetear con la tentación, acercarnos mucho al borde y dar un paso atrás, pero es un engaño.

Sabemos que algo está mal, y, aun así, jugamos con eso. 

Luego, caemos inevitablemente en perversiones oscuras.

Jesús lo expresó con claridad: "«todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado»".
- Juan 8:34.-

Por eso, al reconocer que necesitamos la ayuda de Dios, oramos como David: "«Guarda también a tu siervo de pecados de soberbia; que no se enseñoreen de mí»". 
- Salmo 19:13 (lbla).-

Abba. Padre!! Ayúdanos a no coquetear con el pecado. Danos mucha más Sabiduría e inteligencia como para saber qué nos conviene y qué no. Que Tu Espiritu Santo nos capacite con mucho más Dominio propio.
En el nombrede tu Hijo amado. 
Amén! 

● Una gran caída, empieza con un pequeño tropezón.

Sé sabio!!

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||>> Aconteció.

☆ Lectura: 2 Cor. 4:8-18 ☆

Los miembros de una iglesia estaban compartiendo sus pasajes favoritos de las Escrituras.

Se citaron una serie de versículos, la mayoría de ellos se mantenían centrados en las temáticas de la salvación, las promesas de Dios, o la provisión de Dios.

Sin embargo, un anciano se puso de pie y dijo que la palabra que a él más le gustaba de la Biblia era: “aconteció” y sus implicaciones.

Luego continuó diciendo: “Cuando se presenta una enfermedad me anima saber que un día pasará. Cuando estoy en problemas, sé que no durarán para siempre.  Pronto podré decir: “Aconteció”.

Aunque aquel hombre había dado a esa palabra un significado diferente del que realmente tiene, él vio en esa palabra una verdad importante que sí se halla en la Biblia.  

Independientemente de lo interminable que pueda parecer una prueba, llegará el día en que ya no será una carga ni fuente de angustia.  

De hecho parecerá muy insignificante a la luz de la eternidad.

Segunda de Corintios 4:7 nos dice que nuestra “leve tribulación” es momentánea.

El saber que nuestras cargas son temporales nos permite llevarlas triunfalmente.

Ya sea que tus pruebas duren días, meses, años o toda una vida, aun así son: “momentáneas”.

Al igual que el sabio anciano, puedes decir: “Esto también pasará”.

Si dependemos de Cristo, para todo, podremos soportar cualquier cosa.

=*=