viernes, 26 de junio de 2015

||<< Vale la pena >>||

☆ Leer: 1 Corintios 15:30-38 ☆
"… lo que tú siembras no se vivifica, si no muere antes (v. 36)".

A finales del Siglo IV, los seguidores de Cristo ya no entretenían a los ciudadanos romanos siendo comida para los leones.

Sin embargo, los juegos de la muerte continuaron hasta que un hombre saltó de entre la multitud para intentar detener a dos gladiadores que estaban matándose.

Telémaco, un monje del desierto, había ido de vacaciones a Roma, y le resultó intolerable ver lo sangriento de ese entretenimiento popular.

Según el historiador Teodoret, Telémaco clamó para que terminaran con esa violencia, pero la multitud lo apedreó.

El emperador Honorio se enteró de ese acto valiente y ordenó que se pusiera fin a los juegos.

Algunos tal vez cuestionen a Telémaco: ¿no había otro modo de protestar contra ese deporte tan sangriento?

Pablo se preguntó algo similar: «¿Y por qué nosotros peligramos a toda hora?» (1 Corintios 15:30).

En 2 Corintios 11:22-33, enumeró algunas dificultades que enfrentó por amar a Cristo, muchas de las cuales podrían haber terminado con su vida. ¿Valía la pena todo eso?

Para Pablo, el asunto era claro: cambiar lo que pronto terminará por un honor que durará para siempre es una buena inversión.

En la resurrección, lo vivido para Cristo y los demás es la semilla para una eternidad que nunca lamentaremos.

Ahora es el momento de invertir en la eternidad.

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Devocionales - "Viernes 26 de Junio del 2015".

||<< La “tienda” de valores espirituales >>||
☆ Lectura: 1 Juan 3:16-24 ☆

La mayoría de nosotros ha sufrido la decepción de ir a una tienda a comprar algo que han anunciado en oferta y encontramos que se ha terminado.

Este problema también se puede hallar en la “tienda” de valores espirituales. 

Algunos “predicadores” prometen que Dios va a prosperar a todo el que ejercite su fe dando a la iglesia o ministerio que ellos representan.

Sin embargo, al poco tiempo la gente que responde a ese tipo de afirmaciones se da cuenta de no obtienen lo que se anunció o se les prometió.

Los matrimonios siguen irreconciliados, la salud quebrantada, los hijos rebeldes y el deseo de encontrar empleo, frustrado.

¿Qué es lo que anda mal? 

Bueno, algunos líderes espirituales se han dedicado a promover ofertas que Dios no ha hecho.

Es cierto que Dios todo lo puede, pero recordemos que Él siempre retiene su derecho de ser Dios y de darlos lo que Él cree que es mejor para nosotros.

Entonces, ¿cómo podemos estar seguros de conseguir lo que buscamos?

Hemos de buscar lo que la Palabra de Dios ofrece claramente.

El Señor nunca es culpable de anunciar falsedades. 

Dios SÍ ofrece el fruto de su Espíritu, sabiduría al que la pida e inquiera en Su Palabra, el conocimiento de Su amor y presencia y las muchas expresiones de Su carácter.

Cuando tengamos hambre y sed de justicia, tratando de alcanzar por fe lo que Él ofrece, seremos saciados (Mateo 5:6).

Cuando pedimos a Dios debemos hacerlo de tal forma que entendamos que aceptaremos Su voluntad en nosotros y que Él sea el que dirija nuestras vidas, eso es hacer una buena decisión.

Dios siempre provee lo que promete, sin embargo necesitas ser como los bereanos: “Los de Berea tenían una mentalidad más abierta que los de Tesalónica y escucharon con entusiasmo el mensaje de Pablo.

Día tras día EXAMINABAN las Escrituras para ver si Pablo y Silas enseñaban la verdad.” (Hechos 17:11 – NTV)

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