s谩bado, 8 de agosto de 2015

||>> Un trabajo significativo.

☆ Lectura: Colosenses 3:22-4:1 ☆

George Herbert era un talentoso poeta ingl茅s del Siglo XVII (S.17).

En un momento espec铆fico de su vida no deseaba hacer lo que Dios quer铆a que 茅l hiciese.

Ser el predicador de una iglesia que no le atra铆a mucho, a pesar de que sent铆a que Dios lo estaba dirigiendo hacia esa vocaci贸n.

Ten铆a sus dudas porque pensaba que tendr铆a que renunciar a demasiadas cosas.

Despu茅s de un tiempo de lucha rebelde, se dio cuenta que la sumisi贸n al se帽or铆o de Cristo es la salida a la esclavitud egoc茅ntrica y abre la puerta a una aut茅ntica libertad y realizaci贸n.

Tambi茅n se dio cuenta de que servir al Salvador generalmente no acarrea un martirio heroico.

M谩s bien se trata de desempe帽ar las tareas m谩s humildes con buena disposici贸n y en actitud de adoraci贸n para la gloria de Dios.

Muchos del pueblo de Dios se angustian porque no pueden entregarse a lo que se conoce como “ministerio o servicio a tiempo completo”.

Sin embargo, todos nosotros, cualquiera que sea nuestra vocaci贸n, contabilidad, agricultura, enfermer铆a, ama de casa, taxista, publicista, constructor o alguna otra cosa, necesitamos reconocer que siempre trabajamos para el Se帽or.  

En Colosenses 3:23 leemos: “Y todo lo que hagan, h谩ganlo de coraz贸n, como para el Se帽or y no como para la gente”.

Cualquier empleo cobrar谩 un mayor significado, si hacemos nuestro trabajo conscientemente para Dios.

Todos los creyentes trabajan para el mismo patr贸n: Dios.

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viernes, 7 de agosto de 2015

||>> Las cicatrices de un coraz贸n.

(Por Brisna Bustamante S.)
☆ Leer: 1 Corintios 13:13 ☆
"En esto consiste el amor verdadero: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que 脡l nos am贸 a nosotros y envi贸 a su Hijo como sacrificio para quitar nuestros pecados".
- 1 Juan 4:10 (NTV).-

Me contaron una historia acerca de un pueblo cuyos habitantes ten铆an la particularidad de ser capaces de ver el estado del coraz贸n de las personas.

Un d铆a, un joven de dicho pueblo, se situ贸 en la plaza central y proclam贸 que 茅l pose铆a el coraz贸n m谩s hermoso de toda la comarca.

Una gran multitud se congreg贸 a su alrededor y todos admiraron y confirmaron que su coraz贸n era perfecto, pues no se observaban en 茅l ninguna herida ni rasgu帽os.

Todos coincidieron que era el coraz贸n m谩s hermoso que hubieran visto.

Al verse admirado el joven se sinti贸 m谩s orgulloso a煤n, y con mayor fervor asegur贸 poseer el coraz贸n m谩s hermoso de todo el vasto lugar.

De pronto un anciano se acerc贸 y le dijo: - Perdona mi atrevimiento, pero por qu茅 dices eso, si tu coraz贸n no es tan hermoso como el m铆o, o el de tantas otras personas?

Sorprendidos, la multitud y el joven miraron el coraz贸n del anciano y vieron que, si bien lat铆a vigorosamente, 茅ste estaba cubierto de cicatrices y hasta hab铆a zonas donde faltaban trozos y 茅stos hab铆an sido reemplazados por otros que no encajaban perfectamente en el lugar, pues se ve铆an bordes y aristas irregulares a su alrededor.

Es m谩s, hab铆an huecos donde faltaban trozos profundos.

La mirada de la gente se sobrecogi贸, ¿c贸mo puede 茅l decir que su coraz贸n es m谩s hermoso?, se dec铆an unos a otros.

El joven contempl贸 el coraz贸n del anciano y al ver su estado, se ech贸 a re铆r. 

Debes estar bromeando, dijo. Compara tu coraz贸n con el m铆o. El m铆o es perfecto. En cambio el tuyo est谩 lleno de heridas y cicatrices.

Es cierto, dijo el anciano. Cada cicatriz representa una persona a la cual entregu茅 todo mi amor.

Arranqu茅 trozos de mi coraz贸n para entreg谩rselos a cada uno de aquellos que he amado.

Muchos a su vez, me han obsequiado un trozo del suyo, que he colocado en el lugar que qued贸 abierto. 

Como las piezas no eran iguales, quedaron los bordes por los cuales me alegro, porque al poseerlos me recuerdan el amor que hemos compartido.

Hubo oportunidades en las cuales, entregu茅 un trozo de mi coraz贸n a alguien, pero esa persona no me ofreci贸 un poco del suyo a cambio, por eso tengo los huecos.

Dar amor es arriesgar, pero a pesar del dolor que esas heridas me producen al haber quedado abiertas, me recuerdan que los sigo amando y alimentan la esperanza, que alg煤n d铆a, tal vez, regresen y llenen el vac铆o que han dejado en mi coraz贸n.

¿Comprendes ahora lo que es verdaderamente hermoso?

El joven permaneci贸 en silencio, l谩grimas corr铆an por sus mejillas.

Se acerc贸 al anciano, arranc贸 un trozo de su hermoso y joven coraz贸n y se lo ofreci贸. El anciano lo recibi贸 y lo coloc贸 en su coraz贸n, luego a su vez arranc贸 un trozo del suyo ya viejo y maltrecho y con 茅l tap贸 la herida abierta del joven.

La pieza se amold贸, pero no a la perfecci贸n. Al no haber sido id茅nticos los trozos, se notaban los bordes.

El joven mir贸 su coraz贸n que ya no era perfecto, pero luc铆a mucho m谩s hermoso que antes, porque el amor del anciano flu铆a en su interior.

Con esta reflexi贸n llego personalmente a la conclusi贸n de que el coraz贸n de Dios posiblemente se parezca al de este anciano, porque 脡l no escatim贸 ni a su propio Hijo para que fu茅ramos salvos, desde el principio de la creaci贸n hasta este d铆a su amor ha permanecido fiel. 

No hicimos nada para merecerlo y tampoco podemos hacer nada para que nos ame m谩s o menos. 

Su amor se mantiene incondicional en todo momento, a煤n cuando lo rechazamos, lo cuestionamos y pecamos.

Este d铆a decidamos empezar una nueva etapa en nuestras vidas, donde sea el amor, lo que nos mueva a realizar cada una de nuestras actividades, pero por sobre todo, a ser agradecidos con Dios por su infinito amor y agradarlo en todo momento y lugar.

"Tres cosas durar谩n para siempre: la fe, la esperanza y el amor; y la mayor de las tres es el amor".
- 1 Corintios 13:13 (NTV).-

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