domingo, 16 de agosto de 2015

||>> El turno de la noche.

☆ Lectura: Salmos 121 ☆

Contaba una pareja que trabaja de lleno en el Ministerio cristiano, la siguiente historia.

Mi esposo y yo estábamos comprometidos a tener un “Ministerio para la gente”.

Anhelábamos llevar las buenas nuevas a personas necesitadas y ser buenas nuevas por medio de nuestro trato con ellos.

El problema era que yo estaba trabajando también “el turno de la noche”, pues me llevaba las cargas de las personas conmigo a la cama.

Muchas veces, las intranquilas noches que pasaba me inmovilizaban durante el día y estaban trayendo problemas a nuestra relación.

Una noche, mientras me preocupaba para ir a dormir, me puse a pensar en mis cargas y en lo que debía hacer con ellas.

Mientras ponía al lado cada una de las piezas de mi ropa, decidí dejar de lado también cada una de mis preocupaciones.

Luego, al ponerme una cómoda bata me sentí aliviada de las cargas de los demás y lista para descansar.

Al principio me sentía culpable e insensible.  

Entonces el Espíritu Santo me recordó que Dios, no flojea, ni duerme.

Si Dios quería que trabajase por la noche, ya me lo haría saber. De lo contrario, mientras yo dormía y me reponía, podía tener la certeza de que Él permanecería despierto toda la noche y velaría por cada una de mis preocupaciones.

Si eres creyente, tú también tienes un “ministerio para la gente”, pero recuerda: no tienes que trabajar también el turno de la noche.

En lugar de ello, practica el dejar de lado tus preocupaciones diariamente, igual que las piezas de tu vestimenta cada noche.

Luego, envuélvete en la tranquilizadora bata del poder guardador del Dios y descansa, sabiendo que TODO está en orden conforme a la voluntad del Padre. Esa es la verdadera paz.

Si quieres descansar bien de noche, descansa en el Señor.

Recuerda: ¡El Señor mismo te cuida!

«Jehová es tu guardador; Jehová es tu sombra a tu mano derecha. El sol no te fatigará de día, Ni la luna de noche.» 
☆ Salmos 121:5-6 (RV1960) ☆

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sábado, 15 de agosto de 2015

||>> Vence con el bien el mal.

(Por David. H. Roper).
☆ Leer: S. Lucas 9:51-56 ☆
«No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.»
☆ Romanos 12:21 ☆

Cuando Jesús empezó a preparar su camino a Jerusalén, envió unos mensajeros adelantados a que prepararan una villa samaritana por el camino para su llegada, pero la gente de allí lo rechazaron.

Cuando Santiago y Juan oyeron acerca de este rechazo, se enojaron mucho: «Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo Elías, y los consuma?».
☆ S. Lucas 9:54 ☆

Acababan de estar en el monte de la Transfiguración y habían visto al Señor con Moisés y Elías (S. Lucas 9:28-36).

El relato de Elías y el fuego del cielo deben haberles venido a la mente (1a Reyes 18:36-39).

Pero cuando preguntaron si podían invocar un fuerte juicio para los samaritanos, Jesús los reprendió.

NO es asunto nuestro juzgar a los enemigos de Dios. «Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor».
☆ Romanos 12:19 ☆

Lo que nos toca a nosotros es hablar al mundo, e incluso a los que se oponen a nosotros, acerca de su oferta de salvación. 

Pablo nos dio estas instrucciones: «Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.».
☆ Romanos 12:20-21 ☆

Debemos abrumar a los oponentes malignos con amor si podemos, llevarlos a Cristo si quieren venir, y dejar el juicio a Dios.

● El Amor es la mejor arma contra el enemigo.

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