miércoles, 19 de agosto de 2015

||>> Sitiados.

(Por David McCasland)
☆ Leer: Filipenses 2:1-11 ☆
«No mirando cada uno por lo suyo propio…»
(v. 4).

Durante la Guerra de Bosnia (1992-1996), más de 10.000 personas, tanto civiles como soldados, murieron en Sarajevo como resultado de una ráfaga de disparos de armas y de morteros desde las montañas circundantes. 

La cautivadora novela de "Steven Galloway", «El violonchelista de Sarajevo», transcurre allí, durante el sitio más prolongado de una capital en las guerras de la era moderna.

Tres personajes ficticios deben decidir si se dedicarán por completo a luchar para sobrevivir o si considerarán a los demás en semejante adversidad.

Desde una prisión en Roma, Pablo les escribió a los cristianos de Filipos: «no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros» (Filipenses 2:4), y citó a Jesús como el gran ejemplo de "abnegación" y "altruismo": «Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios […], sino que se despojó […], se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz» (vv. 5-8).

En vez de buscar que se compadecieran de Él, dio todo lo que tenía para rescatarnos de la tiranía del pecado.

Nuestro constante desafío como seguidores de Cristo es ver a través de sus ojos y, fortalecidos en Él, suplir las necesidades de los demás, aun en nuestras dificultades.

¿Qué puedes hacer hoy para ayudar a otra persona?

Lo principal y más necesario... orar!! Luego, depende de cada situación y persona, pero todo lo que hagan, póngalo en las manos de Dios, y con el amor del hijo, actúen según la Trinidad (Padre, Hijo y Espiritu Santo).

● Experimentar el amor de Dios es la clave para amar a los demás.

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||>> Tesoros.

☆ Lectura:1 Tesal. 2:8-20 ☆

"Charles H. Spurgeon", el renombrado predicador inglés del Siglo XIX (s.19) contó la siguiente historia del rey Ciro, el hombre que conquistó Babilonia y liberó a los judíos de la cautividad.  

Un visitante que admiraba los jardines de Ciro dijo que le proporcionaban un gran placer.

“Ah – dijo Ciro – pero no tanto como a mí, pues yo mismo he sembrado cada uno de los árboles que hay aquí.”

Spurgeon luego comentó: “Una razón por la que algunos santos experimentarán una mayor plenitud del cielo que otros es porque hicieron más por el cielo que nosotros.

Por la gracia de Dios, fueron capacitados para llevar más almas allí.”

Los que conocemos al Señor debemos reflexionar seriamente en esas palabras.

¿Cuántas personas habrá en el cielo porque fuimos obedientes al llamado de Dios de compartir con otros las buenas nuevas?

Un buen deseo sería que cuando lleguemos a nuestro hogar celestial, podamos encontrarnos con muchos a los cuales les compartimos el evangelio.

El apóstol Pablo esperaba el gozo de ver en el cielo personas que estaban ahí gracias a que él fue obediente a su llamado (1 Tesalonicenses 2:19-20)

Si los goces del cielo serán más plenos para aquellos que han sido consecuentes con su nueva posición en Cristo, compartiendo con otros las buenas nuevas del evangelio, entonces haz todo lo que puedas por ser un buen testimonio de lo que puede hacer una persona con un carácter como el de Cristo y que estaba dispuesto a dar más allá de sus propias fuerzas con tal de que las personas conozcan los tesoros en el cielo.

Una de las cosas más maravillosas en el cielo, será el ver allí a los que hemos ayudado a encontrar a Cristo.

Debemos dar lo mejor de nosotros a la obra de Dios, pues Cristo, nos dejó ejemplo, El entregó TODO.

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