☆ Lectura: 2 Reyes 5:1,9-27 ☆
Los anunciantes constantemente apelan a la codicia del consumidor para tratar de convencerlo de que necesitan ciertos productos.
Un alto ejecutivo de una compa帽铆a de productos electr贸nicos se jactaba de lo siguiente: “Cuando introdujimos unos dispositivos de bolsillo para cargar informaci贸n, nadie los necesitaba y por eso no se vend铆an.
Tuvimos que convencer al consumidor de que necesitaba nuestros productos. Desde entonces, las ventas han subido vertiginosamente”.
El deseo de m谩s y m谩s dinero, cosas o poder no es propio de esta 茅poca solamente. Hace miles de a帽os Giezi, el siervo de Eliseo, vio la oportunidad de sacarle dinero al acaudalado Naam谩n.
As铆 podr铆a comprar ropa, olivares, vi帽as, ovejas, bueyes y siervos (2 Rey.5:26). La codicia se apoder贸 de 茅l.
El poder de la codicia puede empa帽ar nuestra integridad r谩pidamente.
Conozco algunos creyentes que son empresarios que trabajan arduamente y ganan mucho dinero, pero son lentos a la hora de aumentar salarios de sus empleados.
Tambi茅n conozco a un creyente que gana cientos de miles de d贸lares al a帽o, pero algunas de sus pr谩ctica no son 茅ticas.
La codicia muchas veces motiva a las personas, a realizar actos poco 茅ticos que generalmente no har铆an en sus vidas.
Todos somos susceptibles a las poderosas garras de la codicia. Por eso es bueno pedirle al Se帽or: ¿C贸mo podemos agradarte m谩s a T铆, y no, c贸mo podemos obtener m谩s para nosotros?
Recuerda, los codiciosos siempre pierden m谩s de lo que ganan.
Examina tu forma de actuar, si piensas m谩s en ti, que en los dem谩s, ese es un mal s铆ntoma.
Recuerden el ejemplo del Se帽or: «Que haya en ustedes el mismo sentir que hubo en Cristo Jes煤s, quien, siendo en forma de Dios, no estim贸 el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despoj贸 a s铆 mismo y tom贸 forma de siervo, y se hizo semejante a los hombres; y estando en la condici贸n de hombre, se humill贸 a s铆 mismo y se hizo obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.»
☆ Filipenses 2:5-8 ☆
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