viernes, 21 de agosto de 2015

||>> El poder de la codicia.

☆ Lectura: 2 Reyes 5:1,9-27 ☆

Los anunciantes constantemente apelan a la codicia del consumidor para tratar de convencerlo de que necesitan ciertos productos.

Un alto ejecutivo de una compa帽铆a de productos electr贸nicos se jactaba de lo siguiente: “Cuando introdujimos unos dispositivos de bolsillo para cargar informaci贸n, nadie los necesitaba y por eso no se vend铆an.

Tuvimos que convencer al consumidor de que necesitaba nuestros productos. Desde entonces, las ventas han subido vertiginosamente”.

El deseo de m谩s y m谩s dinero, cosas o poder no es propio de esta 茅poca solamente. Hace miles de a帽os Giezi, el siervo de Eliseo, vio la oportunidad de sacarle dinero al acaudalado Naam谩n.

As铆 podr铆a comprar ropa, olivares, vi帽as, ovejas, bueyes y siervos (2 Rey.5:26). La codicia se apoder贸 de 茅l.

El poder de la codicia puede empa帽ar nuestra integridad r谩pidamente.

Conozco algunos creyentes que son empresarios que trabajan arduamente y ganan mucho dinero, pero son lentos a la hora de aumentar salarios de sus empleados.

Tambi茅n conozco a un creyente que gana cientos de miles de d贸lares al a帽o, pero algunas de sus pr谩ctica no son 茅ticas.

La codicia muchas veces motiva a las personas, a realizar actos poco 茅ticos que generalmente no har铆an en sus vidas.

Todos somos susceptibles a las poderosas garras de la codicia. Por eso es bueno pedirle al Se帽or: ¿C贸mo podemos agradarte m谩s a T铆, y no, c贸mo podemos obtener m谩s para nosotros?

Recuerda, los codiciosos siempre pierden m谩s de lo que ganan.

Examina tu forma de actuar, si piensas m谩s en ti, que en los dem谩s, ese es un mal s铆ntoma.

Recuerden el ejemplo del Se帽or: «Que haya en ustedes el mismo sentir que hubo en Cristo Jes煤s, quien, siendo en forma de Dios, no estim贸 el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despoj贸 a s铆 mismo y tom贸 forma de siervo, y se hizo semejante a los hombres; y estando en la condici贸n de hombre, se humill贸 a s铆 mismo y se hizo obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.»
☆ Filipenses 2:5-8 ☆

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jueves, 20 de agosto de 2015

||>> Estorbos para la oraci贸n.

(Por Dr. Charles Stanley -
Ministerio en Contacto)
☆ Leer: Efesios 3.14-21 ☆

Cuando usted ora, ¿tiene la seguridad de que Dios le escucha? Consideremos algunos de los estorbos para la oraci贸n.

Primero, la poca concentraci贸n inhibe nuestra comunicaci贸n con Dios.

La mente humana tiene la propensi贸n a distraerse, y es com煤n que nuestros pensamientos se deslicen de la oraci贸n a otros temas. 

Un ant铆doto para esto es darse cuenta de con qui茅n estamos hablando.

Cuanto m谩s comprendamos el poder, amor, omnisciencia y santidad de Dios, m谩s f谩cil nos ser谩 mantenernos enfocados.

Segundo, podemos sentirnos indignos de hablar con el Dios de toda la creaci贸n.

El sentimiento de culpa por el pecado puede hacernos evitar pasar tiempo a solas con 脡l, pero el Se帽or quiere que traigamos nuestros pecados a su luz.

Por nuestros propios m茅ritos nunca seremos dignos de estar en su presencia.

Pero la muerte y resurrecci贸n de Jes煤s nos dieron perd贸n y aceptaci贸n, y por eso podemos venir a 脡l sin temor o verg眉enza.

Tercero, el temor puede ser un obst谩culo en nuestro camino. Algunas personas se inquietan, y piensan: ¿Y si no oro correctamente?

La verdad es que nadie sabe c贸mo orar de una manera digna de un Dios santo. Es por eso que el Esp铆ritu Santo intercede por nosotros.

El Se帽or desea nuestros corazones, no las palabras perfectas.

El Se帽or se ha hecho accesible a nosotros mediante la oraci贸n, el recurso m谩s poderoso de la vida cristiana.

Podemos venir ante el Dios Todopoderoso en oraci贸n. 

Nuestro Padre celestial est谩 esperando para escuchar nuestra alabanza, confesi贸n y petici贸n.

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