domingo, 5 de julio de 2015

||<< La libertad… >>||

☆ Lectura: Gálatas 5:1-6; 16-21 ☆

La libertad es peligrosa en manos de los que no saben usarla. Por eso a los criminales se les confina tras barras de acero y muros de concreto.

Imaginemos una hoguera que se deja extender por un bosque seco. Pronto se convierte en un infierno abrasador.

La libertad no vigilada puede crear caos.

En ningún lugar eso es más evidente que en la vida cristiana.

Los creyentes son libres de la maldición de la ley, de su pena y del poder de esa ley, que produce sentimientos de culpa.

El temor, la ansiedad y la culpa son sustituidos por la paz, el perdón y la libertad. 

¿Quién podría ser más libre que aquel que es libre en lo profundo de su alma?

Pero ahí es donde muchas veces fallamos.

Usamos nuestra libertad para vivir egoístamente, caemos en patrones de vida que en nada son ejemplo de lo que es una vida cambiada por Dios, caracterizada por el amor y el servicio.

El uso debido de la libertad es “una fe que obra por el amor” para servirnos mutuamente (Gál.5:6,13).

Cuando confiamos en el Espíritu y empleamos nuestra energía en amar a Dios y ayudar a otros, las obras destructivas de la carne son refrenadas por Dios (Gál.5:16-21).

Por lo tanto usemos siempre nuestra libertad para edificar, no para derribar.

Al igual que un fuego incontenible, la libertad sin límites es peligrosa, pero cuando se controla es una bendición para todos, al recordar como somos totalmente dependientes de Dios.

La libertad no nos da el derecho de hacer solamente lo que nos agrada a nosotros, sino lo que agrada a Dios.

Recordemos que no somos seres independientes, somos dependientes de Dios en todo momento.

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sábado, 4 de julio de 2015

||<< Paz en medio de la tormenta >>||

(Por Brisna Bustamante S).
☆ Leer: Filipenses 4:6-7 ☆
"Por nada estéis angustiados, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús".

Había una vez un rey que ofreció un gran premio a aquel artista que pudiera captar en una pintura la paz perfecta.

Muchos intentaron.

El rey observó y admiró todas las pinturas, pero solamente hubo dos que realmente le gustaron y tuvo que escoger entre ellas.

La primera era un lago muy tranquilo, un espejo perfecto donde se reflejaban unas placidas montañas que lo rodeaban.

Sobre éstas se encontraba un cielo muy azul con tenues nubes blancas.

Todos los que miraron esta pintura pensaron que esta reflejaba la paz perfecta.

La segunda pintura también tenía montañas. Pero éstas eren escabrosas y descubiertas.

Sobre ellas había un cielo furioso del cual caía un impetuoso aguacero con rayos y truenos.

Montaña abajo parecía retumbar un espumoso torrente de agua.

Todo esto no revelaba para nada lo pacífico, pero cuando el rey observó cuidadosamente, vio tras la cascada un delicado arbusto creciendo en una grieta de la roca.

En este arbusto se encontraba un nido.

Allí, en medio del rugir de la violenta caída de agua, se encontraba un pajarito resguardado plácidamente en el medio de su nido… “Perfecta Paz”.

El rey escogió la segunda. ¿Sabes por qué? porque paz no significa estar en un lugar sin ruidos, sin problemas, sin trabajo duro o sin dolor.

“Paz” significa, que a pesar de estar en medio de todas estas cosas, permanecemos calmados dentro de nuestro corazón.

Este es el verdadero significado de la “Perfecta Paz”.

Es como un estado básico sobre el cual vamos desarrollando nuestro proceso de crecimiento.

Implica preparar el terreno para que no surjan circunstancias que la puedan poner en peligro.

Si éste día tú estás enfrentando alguna prueba difícil en tu vida, tal vez en tu matrimonio, con tus hijos, en tu salud, trabajo o estudios, recuerda la letra de ésta bella canción que dice...

”Puedes tener paz en la tormenta, fe y esperanza cuando no puedas seguir, aún con tu mundo hecho pedazos, el Señor guiará tus pasos, ten paz en medio de la tormenta”.

Una persona puede ser capaz de tener paz, incluso en medio de la turbulencia y las tormentas de la vida porque su seguridad y confianza están puestas en Dios, porque sabe que Él jamás la dejará, pues tiene el control de su situación y un propósito perfecto con su vida.

La paz es un bien que Dios nos provee a través de su presencia.

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