miércoles, 27 de abril de 2016

☆ Tu entrevista diaria ☆

(Por Soraida Fuentes).
«Por lo tanto, amados hermanos, les ruego que entreguen su cuerpo a Dios por todo lo que él ha hecho a favor de ustedes.
Que sea un sacrificio vivo y santo, la clase de sacrificio que a él le agrada. Esa es la verdadera forma de adorarlo.»
☆ Romanos 12:1 (NTV) ☆

El cuerpo es la estructura física y material del ser humano creado por Dios, complejo en su funcionamiento y de nuestra entera responsabilidad.

Cada uno es responsable de cuidarlo,
de darle la alimentación adecuada y fortalecerlo.

Nuestro cuerpo encierra mucho más que órganos, aloja también nuestros pensamientos, creencias, convicciones, recuerdos, intenciones, todos los sentimientos que se reflejan en nuestro comportamiento.

El presentarlo a Dios voluntariamente como un sacrificio vivo también es nuestra responsabilidad, piensa que si tienes una entrevista de trabajo muy importante ¿cómo te presentarás?, te darás una ducha, te arreglarás bien, te pondrás un buen traje limpio, y harás todo lo posible para dar una buena impresión a tu entrevistador, ya que necesitas el trabajo para tu sustento. 

Así como somos detallistas al momento de una entrevista, también sería mucho más bueno que lo seamos con Dios.

El nos ha dado todo para tener éxito en presentarnos con él; nos dio a Jesús para ser salvos, su palabra para hablarnos y conocerle y al Espíritu Santo para guiarnos.

Que cada día, nuestra conducta sea presentarnos a Él como ese sacrificio que nos pide: vivo, santo y agradable, y por su parte Él promete que transformará nuestra manera de pensar y lo mejor es que aprenderemos a conocer su voluntad.

«Pues yo sé los planes que tengo para ustedes —dice el Señor—. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza.»
☆ Jeremías 29:11 (NTV) ☆




























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martes, 26 de abril de 2016

☆ Sin olvidarnos ☆


(Por Charles H. Spurgeon).
«Haced esto en memoria de mi.»
- 1ª Cor. 11:24.-

Parece, entonces, que los cristianos pueden olvidar a Cristo! No habría necesidad para esta afectuosa exhortación, si no hubiese una recelosa suposición de que nuestros recuerdos resultan traidores.

Esto no es una mera suposición, pues está demasiado confirmado en nuestra experiencia, no como una posibilidad, sino como un lamentable hecho. 

Parece casi imposible que los que han sido redimidos por la sangre del Cordero, y han sido amados por el eterno Hijo de Dios con un amor eterno, olviden a aquel precioso Salvador. 

Pero si esto alarma al oído, es, ¡ay!, demasiado evidente al ojo para que nos permita negar el crimen.

¡Olvidar al que nunca nos olvidó!

¡Olvidar al que derramó su sangre por nuestros pecados!

¡Olvidar al que nos amó hasta la muerte!

¿Será posible?
Sí, no solo es posible, sino que la conciencia confiesa (lo que es una lamentable falta nuestra), que nosotros permitimos que Jesús, como si fuera un viajero, quede con nosotros una sola noche. 

Jesús a quién tendríamos que considerar como el eterno objeto de nuestras memorias, es sólo un visitante.

La cruz, donde uno creería que permanece el recuerdo y donde la negligencia debería ser un intruso desconocido, es en cambio, profanada por los pies del olvido.

¿No te dice tu conciencia que ésta
es la verdad?

¿No notas en ti mismo
que te has olvidado de Jesús? 

Alguna cosa terrenal te roba el corazón y tu te olvidas de aquel en quien debiera tu afecto ser puesto.

Algún asunto carnal embarga tu atención, cuando en verdad, debieras fijar tus ojos en la cruz.

Es la constante agitación del mundo, la incesante atracción de las cosas terrenales, las que apartan el alma de Cristo.

Mientras la memoria reserve alguna venenosa mala hierba, la Rosa de Sarón se marchitará.

Resolvámonos a prender en nuestros corazones, con relación a Cristo, una celestial nomeolvides, y, cuando estemos propensos a olvidar a Cristo, tomémonos fuertemente de Él.

















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lunes, 25 de abril de 2016

Los 7 derramamientos de sangre de Jesús (7a parte)

 ☆ Séptimo derramamiento ☆
(Por el Pr. César Castellanos).

Entender que fuimos creados por Dios con un propósito nos lleva a retomar o cambiar el rumbo de nuestra existencia.

A causa de los afanes del mundo, de las presiones, y aún, de nuestra propia ignorancia, fácilmente podemos extraviarnos. 

Pero el Señor Jesús a causa de la sangre que derramó de sus pies, cuando fueron clavados en la cruz, restauró nuestro propósito y encaminó nuestras vidas por la senda correcta.

No debes olvidar tu razón de ser, si es necesario debes re-enfocar tus decisiones al propósito divino, estando en los lugares correctos, en los tiempos correctos y con las personas indicadas.

- ¡GRACIAS NUESTRO SALVADOR Y
SEÑOR JESUCRISTO!! - 


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domingo, 24 de abril de 2016

Persiste confiando en Él!!


Las cosas puede que no sucedan tan rápido como quieres, pero puedes descansar en Dios que sucederán en el tiempo PERFECTO.



«Vosotros corríais bien; ¿quién os estorbó para no obedecer a la verdad? Esta persuasión no procede de aquel que os llama. Un poco de levadura leuda toda la masa.  Yo confío respecto de vosotros en el Señor, que no pensaréis de otro modo; mas el que os perturba llevará la sentencia, quienquiera que sea. Y yo, hermanos, si aún predico la circuncisión, ¿por qué padezco persecución todavía? En tal caso se ha quitado el tropiezo de la cruz. ¡Ojalá se mutilasen los que os perturban!  Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros. Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo
como a ti mismo.»
☆ Gálatas 5:7-14 (RV1960) ☆



Vive el presente!!

Entrégale tu corazón al Señor y aléjate del pasado. Pídele que te muestre la visión que tiene para ti.

Ríndele tu vida sin condiciones ni reservas y trabaja a favor de Su justa causa, para que Él te pase de la tristeza a la victoria, del desprecio a la grandeza y de la vergüenza a los privilegios.


«El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso,
no se envanece;»
☆ 1 Corintios 13:4 ☆


«Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús; el cual es fiel al que le constituyó, como también lo fue Moisés en toda la casa de Dios.  Porque de tanto mayor gloria que Moisés es estimado digno éste, cuanto tiene mayor honra que la casa el que la hizo. Porque toda casa es hecha por alguno; pero el que hizo todas las cosas es Dios. Y Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo, para testimonio de lo que se iba a decir; pero Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza.»
☆ Hebreos 3:1-6 (RV1960) ☆
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☆ Hay libertad ☆
(Por Art Aguilera)

sábado, 23 de abril de 2016

Los 7 derramamientos de sangre de Jesús (6a parte)

☆ Sexto derramamiento ☆
(Por el Pr. César Castellanos).

Es inimaginable para el ser humano entender todo lo que las manos pueden hacer, pero las diferentes circunstancias en la vida de cada persona pueden llegar a desviar ese buen propósito.

La sangre derramada por Jesús a través de sus manos quebranta la improductividad, la pereza, la distracción, la mediocridad, la falta de creatividad y la oposición.

Dios ha dotado a cada uno de habilidades especiales en diferentes áreas (intelectuales, manuales,
artísticas, deportivas).

Nuestra responsabilidad es ponerlas todas al servicio del Señor y hacer que se multipliquen, implicando: esfuerzo, disciplina, preparación, perseverancia y, sobre todo, disposición.

Su fruto será el ciento por uno.

Es tiempo de recobrar la unción y desarrollar al máximo los dones que el Señor ha depositado en cada uno.


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viernes, 22 de abril de 2016

Los 7 derramamientos de sangre de Jesús (5a parte)

☆ Quinto derramamiento ☆
(Por el Pr. César Castellanos).

El rostro de Jesús quedó desfigurado por los cruentos golpes recibidos, a tal punto que su oración fue: 

“Porque por amor a ti he sufrido afrenta; confusión ha cubierto mi rostro”.
- Salmo 69:7.-

Jesús soportó este dolor para que nosotros fuéramos libres del espíritu de rechazo, las injurias, el menosprecio y todo lo que haya tocado nuestra autoestima.

La sangre que brotó del rostro de Jesús cuando le arrancaron la barba representa el ser aceptado, porque quitarle su barba habla de una expresión de rechazo, verguenza, afrenta y humillación.

La sangre nos habla que, aunque otros nos hayan rechazado, el Señor nos acepta, cuando otros nos dieron la espalda, Él nos da su rostro, si alguien lo ha pisoteado,
Él nos levanta.

Es la sangre de la aceptación y tiene gran poder porque brotó del rostro de Jesús.


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